Rechazo, la primera herida

El rechazo, es la primera gran herida que se instala en nuestro ser. Casi desde el primer momento, el de la concepción. Si el bebé siente que no es querido, deseado, que consciente o inconscientemente sus padres lamentan su llegada, comienza a sentir desde ese momento el dolor del rechazo y se abre la herida.

En ocasiones esto puede ocurrir en el momento del parto por el miedo de la madre; o cuando uno de los dos progenitores deseaba que fuera del sexo contrario… o bien cuando en el primer año de vida el bebé no ve satisfechas sus necesidades de alimento, amor y seguridad.

No todo el mundo tiene la herida del rechazo, aunque haya sido rechazado, esta herida la tienen las personas que no aceptaron esta circunstancia en su vida, que no se adaptaron a ella, y por tanto crearon una máscara, la máscara de la huida.

Si esa herida no se sana, se va haciendo cada vez más profunda y el cuerpo comienza a mostrar síntomas. Si esas emociones no se liberan, cada vez iremos atrayendo más situaciones de rechazo a nuestra vida, es la manera que nuestro Ser Superior tiene de llamar nuestra atención, tenemos que integrar la experiencia, aceptarla y evolucionar.

Cómo reconocer si tengo la herida de rechazo

Las personas que sufren la herida del rechazo se sienten infravaloradas, se anulan a sí mismas y pretenden hacer las cosas perfectas para justificar que ellos se sienten imperfectos. Les cuesta pedir ayuda.

Su cuerpo generalmente es delgado. Buscan la invisibilidad, desaparecer. Sus ojos son huidizos y suelen tener ojeras.

Tienen miedos injustificados, tienden a rechazar o huir del amor.

Suelen tener problemas de piel, están a menudo cansados; problemas digestivos y respiratorios.

Aceptar el rechazo

Aceptar una experiencia no significa que nos guste ni que estemos de acuerdo con ella. Más bien se trata de comprender que llega a nuestra vida para que aprendamos a través de lo que vivimos.

La aceptación es multidireccional. Aceptamos lo que nos ha pasado y a nosotros mismos. Es decir, aceptamos que nos han rechazado y a la vez también que nosotros hemos rechazado que nos lo hicieran y, por supuesto, que nosotros podemos rechazar. Esta es una poderosa herramienta.

Es posible que aquí intervenga nuestro ego (o personalidad) y nos trate de engañar haciéndonos ver que una herida está solucionada solo aceptando que ha ocurrido, solo la primera parte, pero sin aceptarse a sí mismo

Tu ego puede tratar de que no tomes consciencia de tus heridas porque cree que si te percatas de ellas, te quitarás la máscara y sufrirás.

Aceptar es brindar amor en lugar de desear que desaparezca lo que te hace sentir mal. Amar incondicionalmente es aceptar aunque no estés de acuerdo y también aunque no lo comprendas.

Cuanto más aceptes que puedes rechazar, menos rechazarás tú a los demás.

Tu herida de Rechazo estará en vías de sanación cuando comiences a ocupas tu lugar en el mundo y te atrevas a afirmarte; dejes de sentirte incómodo cuando alguien parece que no te tiene en cuenta.

Puedes consultar aquí los pasos genérico para sanar cualquier herida.


Ejemplo de ejercicio para sanar la herida de rechazo:

El trabajo que necesitamos hacer para sanar estas heridas es muy personal y profundo. Un ejercicio genérico de tapping podría solo ayudar en sacar ideas, emociones, pero no resolvería problemas. Por eso, esta vez vamos a hacer un ejercicio con la técnica «Ask and Receive» (Si quieres aprender más sobre esta técnica ingresa en la Membresía) y si lo deseas, puedes hacer tapping al repetir varias veces cada una de estas frases:
Hay una parte de mi ser que sabe que ya no necesito sentirme rechazada (pon el nombre de la herida que tengas) como me sentí cuando era bebé.
Esa parte de mi ser está dispuesta a informar al resto de mí ahora.
Lo está haciendo ahora con facilidad.
Mi mente, mi cuerpo y mi espíritu están recibiendo la información.
La transmisión de la información está completa.
Si sientes que tienes resistencias a sanar cualquiera de las heridas, repite el ejercicio añadiendo estas tres frases más al principio.
Hay una parte de mi ser que sabe bien que es posible para mí sanar la herida del rechazo
Hay una parte de mi ser que sabe bien que sanar la herida del rechazo es seguro para mí y para los demás.
Hay una parte de mi ser que sabe bien que me merezco sanar la herida del rechazo.

Pincha en los enlaces para seguir aprendiendo sobre las heridas:

Abandono

Humillación

Traición

Injusticia