No sé lo que quiero

La insatisfacción crónica es la incapacidad de sentirse en plenitud durante un espacio de tiempo razonable. Este problema genera mucha angustia a quien lo sufre y una gran incomprensión a su alrededor. Sin embargo nosotras distinguimos tres aspectos de “no saber lo que se quiere” tres graduaciones del mismo problema que nos muestran tres soluciones completamente diferentes.

Cuando alguien se hace ese planteamiento en su vida “no sé lo que quiero” detrás hay una persona de elevada autoexigencia consigo mismo, algo de inseguridad pero realmente implicada en sentirse bien y encontrar la felicidad, el problema radica en que lo que hoy les causa satisfacción deja de hacerlo en un breve espacio de tiempo. Cuando lo comentan, la mayoría de las personas les responden de forma despectiva haciendo alusión a los “problemas reales de la vida”.

Pero hay tres grados de insatisfacción y te vamos a introducir a ellos con ejemplos de los que en distintas épocas y situaciones hemos sido testigo:

  • En un curso de Liberación Emocional una alumna se presentaba diciendo que había asistido a diferentes talleres de autoayuda para superar su divorcio sin encontrar alivio. Quería encontrar nueva pareja sin soltar toda la rabia y dolor por el fin de su matrimonio.
  • Durante una reunión con alumnos de un instituto de Madrid la mayoría de los jóvenes decían sentirse mal en casa porque no sabían qué querían estudiar, no se identificaban con ninguna profesión, lo que les gustaba no daba dinero según sus progenitores y además se sentían presionados por el sistema escolar para elegir ya sus optativas.
  • Un amigo le estaba comentando a otro que se sentía inquieto y perdido y no entendía la causa porque estaba bien en su trabajo, disfrutaba de su esposa e hijos, tenía una buena situación económica y algún que otro hobby pero se sentía mal, como si le faltara algo. La respuesta de su querido amigo fue “tienes mucha tontería encima y me ofende escucharte así cuando yo peleo todos los meses por llegar a fin de mes y discuto con mi pareja día sí y día no”.

Lo importante es distinguir la insatisfacción que sientes.

Insatisfacción pasajera: Es algo puntual en tu vida y simplemente es una llamada de atención, una invitación para salir de tu zona de confort. Requiere trabajo de creencias para soltar situaciones anteriores y estar abierto a lo nuevo. Si ese es tu caso, puedes trabajar este tema con otros audios y artículos que le hemos dedicado para tomar acción o liberar emociones que te paralizan.

Insatisfacción por indefinición: Se suele dar en las personas jóvenes o en aquellas que se sienten «demasiado dominadas» por su entorno, su familia, la sociedad en la que viven. Tienen necesidad de definir lo que realmente quieren saliendo de los patrones que los demás les quieren imponer. En este caso nuestra recomendación es que aceptes el momento que te toca vivir, que trabajes con tu malestar, dándote permiso para no tomar una decisión hasta no estar lo suficientemente seguro. Te sugerimos demás que hagas una especie de pacto o compromiso contigo mismo «Solo elegiré aquello que yo realmente quiera y asumiré mi decisión».

Insatisfacción crónica: Es una sensación que llega a tu vida de forma intermitente pero prolongada en el tiempo. Cuando parece que has encontrado la solución, siempre en algo novedoso, al tiempo regresa esa insatisfacción acompañada de mucha angustia. En este artículo nos vamos a centrar en esta última.

En cualquiera de los tres casos, tienes que ser consciente de que todo lo que nos ocurre tiene una duración. Hay relaciones que duran toda la vida y otras que son efímeras. Hay trabajos que nos apasionan siempre y otros que pasan como un suspiro. Cada una tiene su tiempo y tienes que encontrar el equilibrio entre lo nuevo y lo estable. Aprender a soportar el miedo que produce el cambio y a desapegarte de las cosas con las que llevas mucho tiempo peleando y todo eso se consigue solo buceando en tu interior (y haciendo tapping).

Insatisfacción crónica

Por lo general, quienes sufren de insatisfacción crónica se lanzan a la búsqueda de una y otra actividad, cursos, amigos, viajes… para llenar ese vacío que sienten y que confunden con su necesidad de probar cosas nuevas o de dar cauce a la adrenalina que les recorre el cuerpo.

Algunos de los síntomas de esa insatisfacción crónica son: queja permanente, hastío, tendencia a las adicciones, minusvalorar lo que ya se ha conseguido en la vida, autocompasión, distorsión de la realidad, comparación continua con los demás, idealización de la vida durante la infancia.

Todos miran fuera y son pocos los que cambian el objeto de su atención de fuera a dentro pero cuando lo hacen, cuando mirar el vacío cara a cara, la pregunta que siempre surge es “¿Cuántas cosas materiales necesito para llegar este vacío interior?”.

Hay que ser muy valiente para responder a esta pregunta porque ya no habrá vuelta atrás para comprender que esa insatisfacción es una llamada de socorro de “tu alma” para indicarte que algo no va bien.

Es positivo que en este momento aprendas a distinguir cuando una etapa de tu vida ha llegado a su fin o si solo necesitas ciertos reajustes para que vuelva a darte satisfacciones personales o laborales. Si aquello a lo que te aferras es lo que te causa insatisfacción, deberás aprender a soltar. Si aquello a lo que te aferras realmente merece la pena, tendrás que trabajar para encontrar tu pasión perdida.

Trabaja con técnicas de conexión, relajación y meditación para encontrar nuevas motivaciones y pasiones. Acepta quien eres, acepta que hay cosas de ti y de tu vida que no te gustan, decide por cuál de ellas merece la pena implicarse, pero sobre todo mira hacia adentro, acumular experiencias, dinero, amantes no te sacará de la insatisfacción crónica.

Si sientes insatisfacción crónica y te identificas con la mayoría de los síntomas de los que hablamos te recomendamos que hagas un ejercicio de coaching por valores para encontrar qué es lo que realmente puede apasionarte y también que hagas un análisis de creencias sobre la vida para descubrir cuál de ellas te está impidiendo disfrutar de todo lo que ya has conseguido y tomar decisiones futuras más acorde al propósito de tu vida.

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