Abandono, la segunda herida

Este es el segundo artículo que dedicamos al libro de Lise Bourbeau “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo”. Puedes leer la primera parte y hacer el ejercicio correspondiente aquí.

El abandono, es la segunda gran herida que se instala en nuestro ser y para evitar que duela, que los demás la perciban, nos ponemos la máscara de la dependencia.

Abandonar y rechazar no es lo mismo. Rechazar es repeler a alguien, no querer estar cerca de esa persona, la herida del rechazo la abre el progenitor del mismo sexo. Abandonar es alejarse de alguien, no querer saber nada de esa persona, la herida del abandono se vive con el progenitor del sexo opuesto.

La herida del abandono suele surgir entre el primer y tercer año de vida del niño. Cuando nace un hermano y siente que sus padres le prestan menos atención. Si está enfermo y tiene que ser hospitalizado. Si los papás trabajan, llegan cansados y le dedican poco tiempo. Si los padres le dejan en casa de un familiar durante unos días.

No todo el mundo tiene la herida del abandono, aunque se haya sentido abandonado alguna vez, esta herida la tienen las personas que no aceptaron esta circunstancia en su vida, que no se adaptaron a ella, y por tanto crearon una máscara, la máscara de la dependencia.

Si esa herida no se sana, se va haciendo cada vez más profunda y el cuerpo comienza a mostrar síntomas. Si esa emoción no se libera, cada vez iremos atrayendo más situaciones de abandono a nuestra vida, es la manera que nuestro Ser Superior tiene de llamar nuestra atención, tenemos que integrar la experiencia, aceptarla y evolucionar

Cómo reconocer la herida y la máscara

Características físicas: Cuerpo largo y delegado. Ojos grandes y tristes. Piernas débiles. Falta de tono muscular. Tendencia a tener problemas respiratorios, sistema digestivo delicado, miopía, migrañas, lumbalgia.

Características emocionales: Sensación de incapacidad. Propensión a convertirse en víctima. Sensación continua de soledad. La tristeza es una parte de ti. Necesidad de apoyo y ayuda. Le cuesta aceptar un no por respuesta. Temor a la autoridad

Situaciones recurrentes: Falta de comunicación con el progenitor del sexo opuesto. Salud frágil. Respuesta excesiva ante los problemas. Gusto por ayudar a los demás a la espera reconocimiento. Cuando algo que le gusta se acaba, se siente abandonado. Se enfada con mucha frecuencia. Llora con facilidad. Le gusta llamar la atención.

Todos tenemos alguna de las cinco heridas, o todas. En distinta intensidad, según la profundidad que adquiriese en nuestra infancia. Esa profundidad se mide según el número de características que reconozcas en ti mismo. Es raro tenerlas todas, pero cuantas más tengas, más profunda será tu herida y probablemente más tiempo llevarás puesta la máscara que la tapa, en este caso la máscara de la dependencia.

Aceptar el abandono

Aceptar que en algún momento te sentiste abandonado no significa que te guste, o que tú lo hubieras hecho igual que tu progenitor, significa que aceptamos que nos ha ocurrido y que nosotros mismos también lo estamos haciendo: NOS ESTAMOS ABANDONANDO al renunciar a tomar las riendas de nuestra vida y buscar siempre en los demás la respuesta.

El proceso de aceptación no es inmediato, no ocurre de un día para otro, pero notarás que estás comenzando a sanar tu herida de abandono cuando prefieras estar acompañado pero no te importe estar solo; cuando prefieras el apoyo de alguien en tu tarea, pero te sientas capaz de llevarla a cabo solo.

Aquí es importante recordar que  nuestro Ego nos puede tratar de “engañar”, ya que si somos conscientes de nuestra herida de abandono, nos querremos quitar la máscara del dependiente que nos lleva a comportarnos como si fuéramos incapaces de hacer nada por nosotros mismos, y eso puede ser en un principio doloroso; así que tratará de evitarlo mediante la negación, mediante una falsa apariencia de curación.

La aceptación tiene que ser triple: tienes que aceptar que te abandonaron, que tú te has abandonado a ti mismo y que tú también puedes abandonar a los demás.

Puedes consultar aquí los pasos genérico para sanar cualquier herida.


Ejemplo de ejercicio para sanar la herida de abandono:

El trabajo que necesitamos hacer para sanar estas heridas es muy personal y profundo. Un ejercicio genérico de tapping podría solo ayudar en sacar ideas, emociones, pero no resolvería problemas es por ello que aquí solo podemos recomendaros algunos consejos de tapping para liberar la herida del abandono. Recuerda que tienes más recursos en la membresía donde también puedes pedir que tratemos personalmente esta herida en nuestro encuentro directo mensual.

Pasos recomendados:
1. Identifica el problema (la emoción y el recuerdo específico) y forma tu frase preparatoria
Como dice Gary Craig, detrás de cada emoción hay un evento específico o varios eventos específicos. Necesitamos encontrar estos eventos y liberar su carga emocional con EFT. Si crees que tienes la herida del abandono, haz una lista de recuerdos o creencias relacionados con este tema. Por ejemplo:
«El primer día del colegio cuando lloré mucho al quedarme sol@»
«Cuando Papá se fue de viaje y pensaba que nunca iba a volver»
«Creo que no puedo lograr nada sol@, necesito ayuda»
Si de niño no te sentiste querido, entonces busca la base de esta creencia. (No te prestaron atención, te pegaron, te gritaron, te dejaron llorar sin consolarte, etc.) Si es algo que pasó en muchas ocasiones y no puedes recordar una sola vez, entonces puedes formar la frase preparatoria como «Aunque mi madre siempre gritó conmigo cuando tardaba en vestirme, me acepto completa y profundamente»

2. Observa tu cuerpo e identifica la manifestación física de la emoción.
El cuerpo es muy sabio, nos ayuda a resolver bloqueos emocionales manifestando dolor, presión, etc. en alguna parte. Toma consciencia de estas señales y úsalas en las rondas. Según baja la intensidad de la sensación física, bajará la intensidad de la emoción. Incluso puedes hacer algunas rondas completas solo con lo que sientes en el cuerpo («esta presión en el pecho»), y evaluar al final la emoción. Evaluar lo que sientes entre 0 y 10 también te ayudará saber dónde te encuentras en el proceso.

3. Haz las rondas de tapping. El objetivo es llegar a una intensidad de 0. Si surgen otros aspectos o recuerdos, toma nota de ellos.
Estos recuerdos pueden ser muy dolorosos, por eso te pedimos que si sientes que enfocarte en la emoción te causa angustia, haz primero algunas rondas solo con «este recuerdo que no quiero recordar» o «este recuerdo» simplemente, hasta que te sientas que es seguro para ti acercarte al recuerdo.

4. Al final, cuando hayas liberado varios recuerdos y/o creencias, puedes terminar el proceso con un ejercicio de «Ask and Receive» (Pide y Recibe) aunque puedes usar el tapping mientras las repites varias veces.
Hay una parte de mi ser que sabe que ya no necesito sentirme abandonad@ como me sentí cuando era pequeño.
Esa parte de mi ser está dispuesta a informar al resto de mí ahora.
Lo está haciendo ahora con facilidad.
Mi mente, mi cuerpo y mi espíritu están recibiendo la información.
La transmisión de la información está completa.
Para tratar posibles resistencias añade al principio estas frases:
Hay una parte de mi ser que sabe bien que es posible para mí sanar la herida del abandono.
Hay una parte de mi ser que sabe bien que sanar la herida del abandono es seguro para mí y para los demás.
Hay una parte de mi ser que sabe bien que me merezco sanar la herida del abandono.

Pincha en los enlaces para seguir aprendiendo sobre las heridas:

Humillación

Traición

Injusticia