La importancia de la flexibilidad

La importancia de la flexibilidad en cualquier proceso de cambio, de superación o de evolución queda perfectamente definida por el maestro en artes marciales, actor y filósofo Bruce Lee:”Vacía tu mente, se amorfo, sin forma, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella, se convierte en la botella, la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé agua, amigo mío».

Para cambiar una creencia o un hábito necesitamos flexibilidad en nuestro cuerpo y en nuestra mente y fortaleza en nuestro espíritu.

Flexibilidad corporal porque nos permite adaptarnos a las variaciones en nuestro día a día, a la transformación que irremediablemente nos trae cualquier cambio o salida de nuestra zona de confort. Darnos cuenta de nuestras nuevas necesidades y satisfacerlas nos permitirá que el cambio sea definitivo.

Flexibilidad mental porque para cambiar una creencia  o un valor necesitaremos cuestionarnos muchas cosas que consideramos verdades absolutas. Necesitamos poder ver las cosas desde otro crisol. Las posturas mentales y físicas rígidas quiebran nuestro intento de cambio y para modificar una creencia necesitamos paciencia, persistencia y levantarnos todas las veces que haga falta; para ello nos ayudará hacer pequeños cambios en nuestro camino y a veces también en nuestro objetivo.

Y por eso en este caso, necesitamos fortaleza de espíritu porque aunque adaptarse es positivo, no es bueno relajarse plenamente a la hora de cambiar una creencia, en  nuestro camino podrá haber líneas rectas y curvas, baches y llanos pero ahí  es donde interviene el espíritu. Si al igual que nosotras piensas que nuestra parte espiritual es un nexo de conexión con Lo Divino, necesitarás fortalecer lo más posible ese nexo, cuando pienses que tu antigua creencia te ha vuelto a vencer, conéctate con esa parte de ti que es perfecta, que nació sana y equilibrada y que te recordará que siempre has estado allí. Usa tu parte espiritual como puente en tu camino de superación personal.

Una creencia nos fortalece o nos debilita y el primer paso que tenemos que dar es decidir si aquello que creemos nos hace más fuertes o por el contrario nos limita.

El desafío

Creer que eres capaz de superar tus limitaciones te empodera.

Creer que es imposible modificar una forma de ser, te limita.

Las creencias pueden ser desafiadas, con ello queremos decir que hay que poner en duda su universalidad para después poder sobreescribirla con otra que nos fortalezca.

La flexibilidad es una parte importante del proceso de cambio porque es necesario pasar por una zona de turbulencias, aceptarlas y superarlas. Aprendiendo a adaptarte a las circunstancias -unas veces para cambiar y otras para decir no- no solo tendrás éxito en tu cambio de creencias sino en casi todo lo que te propongas en esta vida.

La flexibilidad ha sido la herramienta que ha conseguido que muchas empresas puedan sobrevivir a una crisis. El adaptarse cuando no todo sale en primera instancia como quieres y tomarse lo que ocurre como un proceso de aprendizaje te dará fuerzas y te abrirá nuevos caminos mentales para que aniden nuevas ideas, dice la psicóloga Kendra Cherry.

En el libro ‘Links Between Beliefs and Cognitive Flexibility’ un equipo de investigación de psicólogos europeos sostiene que en un mundo tan cambiante como el nuestro y hasta cierto punto impredecible, el concepto de “flexibilidad cognitiva” es una especie de salvoconducto que te permitirá llegar a cualquier lugar.

Para tomar una decisión adecuada hay que tener en cuenta una amplia variedad de recursos personales y no exclusivamente aquellos que nos predeterminan nuestras creencias. Si tenemos flexibilidad cognitiva seremos capaces de evaluar y sopesar para elegir diferentes estrategias mentales para diferentes problemas.

Ya lo dice Jenny Moix en su libro “Felicidad flexible”: Es imposible ser feliz si no eres flexible. Jenny Moix habla de las cinco características de nuestros pensamientos que vienen a desmontar la idea de que una creencia es algo inamovible

Nuestros pensamientos son:

  1. Relativos porque dependen de circunstancias externas a nosotros, dónde hemos nacido, en qué familia, en qué año…
  2. Rígidos porque pensamos en términos absolutos todo es blanco y negro, solo hay buenos y malos, estás conmigo o contra mí
  3. Limitados porque no somos capaces de imaginarnos aquello que no hemos visto, ni de entender si quiera
  4. Invisible porque tenemos creencias y valores, que compartimos con nuestra sociedad, de las que ni siquiera somos conscientes
  5. Blindados porque cuando creemos una cosa y consideramos que es cierta ni si quiera nos percatamos de sus incoherencias. ¿Cuántos niños ignoran conscientemente las muchas señales del origen de los Reyes Magos?

Según Jeny Moix: “La mente nos aconseja seguir viviendo como lo estábamos haciendo hasta ahora con todo su repertorio de pensamientos, sentimientos y conductas, manteniendo su rutina, porque así piensa que habrá menos  posibilidades de errar o de enfrentarse a la incertidumbre”.

A veces nos enzarzamos en discusiones con otros sin darnos cuenta que cada persona ve las cosas de forma diferente. Y eso es un enfado, el querer tener razón. En realidad, querer tener razón es una artimaña de la mente que también experimenta nuestro cuerpo.


Ejercicio de tapping para ser más flexible y adaptarse
Preparación en el Punto de Kárate:
A pesar de que me cuesta cambiar de ideas
A pesar de que cuando digo las cosas suelo tener razón
A pesar de que cuando me sacan de mi idea original me bloqueo


Ronda 1:
1. Me cuesta cambiar de ideas
2. En el fondo suelo llevar razón
3. Yo no creo que sea una persona rígida
4. Nunca me he considerado inflexible
5. Aunque a veces sí me lo han dicho
6. Y eso me ha llevado a enfadarme
7. Yo no soy rígido
8. Tampoco me ha ido tan mal con mi forma de ser
9. Aunque reconozco que me siento un poco incómodo

Respira profundamente, repite la ronda si es necesario o adáptala a tus circunstancias.

Ronda 2:
1. Yo no soy rígido
2. Pero tal vez mi cuerpo si está algo rígido
3. A veces me cuesta agacharme
4. También doblarme
5. Es posible que mi cuerpo esté reflejando esa rigidez
6. Y que me esté mostrando el camino
7. Me encantaría ser más flexible
8. En mi cuerpo y en mi mente
9. Simplemente puedo aceptar que existen otras opciones.

Toma aire, dedica unos minutos a reflexionar sobre la ronda anterior y vamos con la última para asentar nuevas ideas

Ronda 3:
1. Me gustaría ser más flexible
2. Ser capaz de adaptarme a las circunstancias
3. Creo que eso me ayudaría a ser mejor
4. Y a afrontar momentos difíciles
5. Me encantaría ser más flexible
6. Puedo dar un primer paso, abriéndome a escuchar
7. Sin juicios
8. Para después dejarme llevar y confiar
9. Sí, creo que puedo hacerlo

Repite el ejercicio tantas veces como sea necesario. Adáptalo y pon en práctica esta nueva habilidad de ser flexible y adaptable,