Hoy no juzgaré

A lo largo de nuestra vida todos nos hemos encontrado a personas que desde que llegan hasta que se marchan dedican todo su tiempo a juzgar a los demás, a realizar suposiciones, a colgar etiquetas, a dictaminar cuál será el futuro de unos y otros, especialmente de aquellos que son distintos.

A estos “profetas”, a quienes nada del lugar les agrada, ni nadie, y que se recrean en señalarnos todos los errores de los demás, los podemos reconocer porque suelen acabar siempre sus frases con un ”yo lo sabía”, “se lo advertí”, “estaba claro que le iba a pasar”, “se lo dije y no me hizo caso”.

Esa necesidad de juzgar continuamente a los demás en realidad esconde miedos, impotencia, necesidad de desviarse del momento en el que se vive, del aquí y el ahora, y por tanto de buscar en el momento actual, con las circunstancias actuales, la solución a los retos a los que hay que enfrentarse.

Este tipo de personas, aunque nos tratemos de blindar emocionalmente de su influjo, nos dejan un sabor amargo y negativo y lo peor es que a veces inconscientemente nos volvemos partícipes de sus comentarios y sin buscarlo nos hemos cargado de su energía negativa para todo el día y encima nos sentimos culpables por haber participado en sus críticas. Hay muchos ladrones de energía, unos emplean el victimismo y otros el juicio y la crítica, pero ambos son auténticos vampiros energéticos.

Lo cierto es que esta descripción es en realidad una exageración, una licencia que nos permitimos para destacar una cualidad que ciertamente todos tenemos. Sí, creo que nadie está libre para tirar la primera piedra y asegurar que nunca en algún momento de su vida no ha juzgado a los demás. Esta hipérbole poética de exagerar la realidad no tiene mayor intención que llamar tu atención para que comiences a ser consciente antes de emitir un juicio, ni si quiera de darle un solo espacio en nuestro pensamiento, del daño que te estás haciendo a ti mismo con esta forma de ir por la vida.

Deepak Chopra en su libro ‘Las siete leyes espirituales del éxito’ define el juzgar como “la constante evaluación de las cosas como correctas o incorrectas, buenas o malas. Cuando estás constantemente evaluando, clasificando, etiquetando, y analizando, creas mucha turbulencia en tu diálogo interno, mientras que el no juzgar crea silencio en la mente”.

El propio Gary Craig, creador de EFT, en algunos de sus artículos reconocía que él tenía tendencia a juzgar a otras personas, especialmente a aquellas que tenían opiniones y comportamientos distintos del suyo. Todavía aún se sorprende haciéndolo, aunque es consciente de que lo que juzga no es a la otra persona sino a lo que tiene escrito en sus paredes incluso va más allá, el que juzga sino que es fruto de sus propias creencias. Es decir que debemos ser conscientes de que al juzgar no etiquetamos a una persona como buena o mala sino a sus ideas, creencias o sistema de valores y que quien juzga no somos nosotros sino nuestras ideas, creencias o sistema de valores.

Juzgar es de alguna manera asumir una actitud de superioridad sobre los demás, es colocar continuamente la balanza de un lado u otro, señalar las faltas en los demás con la intención de sentirnos superiores, de humillar, de hacer daño, de ridiculizar con la hipocresía del que ignora las faltas en uno mismo solo redunda en nuestra contra. Juzgar a los demás ocupa espacio mental y nos impide ver más allá.

Nadie posee el don de la verdad absoluta. Nuestras opiniones, conceptos, formas de ver la vida no deben ser impuestos a los demás mediante nuestros juicios pero sobre todo no debemos hacer suposiciones a cerca de los motivos de los demás.

Nos sentimos bien al compararnos con un grupo al que consideramos inferior o menos competente, sobreestimamos lo que poseemos siempre en comparación con los demás.

Prestamos más atención a aquello que corrobora nuestro punto de vista, recordamos la información que lo apoya y nos sentimos mejor. Y si vemos lo contrario pensaremos que son excepciones.

Eckhart Tolle en su libro ‘Nuevo Mundo’ asegura que a nuestro Ego le resulta satisfactorio y seguro clasificar a los demás, formarnos una opinión sin tener en cuenta que esa opinión no tiene que ver con la realidad sino con nuestras limitaciones, nuestros conocimientos y también ignorancias. Antes de juzgar mírate a ti mismo.

Para conocer a otra persona hay que evitar los juicios, lo que significa reconocer y aceptar su conducta sin construir una identidad ilusoria en nuestra cabeza. Si después decidimos que no nos aporta nada, será una decisión que no se ha realizado teniendo en cuenta estereotipos, prejuicios o juicios de valor. Y si esa persona no congenia con nosotros, seguimos sin tener que tener la necesidad de juzgarla, la aceptamos como es, aceptamos que no nos gusta sin más, y así no le dedicamos ni un minuto de nuestra energía.

La frase que da título al artículo de este mes «Hoy no juzgaré nada de lo que suceda» aparece en el libro ‘Un Curso de Milagros’ y en realidad es parte de un ejercicio que se propone para poco a poco dejar marchar la necesidad que todos tenemos de juzgar a los demás. Como dice Deepak Chopra, primero será una hora, después dos, luego conseguiremos estar un día sin juzgar a nadie… y así sucesivamente, para ser cada día más libres.

La historia de Papá Jaime

Nos gusta mucho una historia que cuenta Jaime Jaramillo (conocido como Papá Jaime), el fundador de la ONG Niños de los Andes, quien para ilustrar cómo nuestra necesidad de juzgar nos puede inducir a múltiples errores nos cuenta que una lluviosa noche volvía a su casa en Bogotá y en un semáforo le abordó un chaval de unos 13 años que le pidió que le comprase unos dulces para poder llevar dinero a su casa ya que tenía diez hermanos y ningún tipo de ingreso. Papá Jaime lo primero que pensó es que era una burda mentira para atracarle, pero algo en la mirada implorante de aquel chico le dijo que no. Le invitó a subir a la parte trasera de su camioneta y cuando le vio tiritar le ofreció ropa. Reconoció por tanto que había errado en su primer juicio, aquel chico realmente estaba pasando hambre y frío.

Le llevó a cenar, el chico repitió en dos ocasiones menú, Papá Jaime se ofreció a llevarle a su casa, en una zona pobre y peligrosa de la ciudad, cuando llegaron a la colina el chico reconoció que no vivía allí, Papá Jaime rápidamente pensó, «ahora me llevará a un lugar donde sus compinches me robarán». Segundo error de juicio: el chico le dijo que vivía en lo alto de la colina.

Cuando llegaron a su chabola, dentro estaba su madre tumbada viendo la televisión y sus diez hermanos. Papá Jaime sintió cómo le invadía la ira hacia esa madre que permitía que su hijo estuviese trabajando toda la noche, que sufriese agresiones, robos y hasta violación, mientras ella estaba tumbada, caliente y a cubierto. Tercer error de juicio: la mujer no se podía levantar para recibirle porque por defender a una de sus hijas había sido golpeada brutalmente por su anterior pareja hasta dejarla tetrapléjica.


Ejemplo de ejercicio de tapping para soltar la necesidad de juzgar a los demás
En el ejercicio usaremos el término “estas personas”, pero tú puedes decir el nombre de alguien concreto o del grupo de personas a quien sueles juzgar.

Preparación (Punto de karate o Punto sensible):
“Aunque juzgo a estas personas, me acepto completa y profundamente”
“Aunque tiendo a juzgarles con frecuencia, me quiero, me acepto y me perdono”
“Aunque dedique tiempo y energía a pensar en lo que ellos hacen mal, y me permito buscar sus errores, me acepto completa y profundamente, y también les acepto a ellos y a todas las personas que me enseñaron esta actitud crítica
 Secuencia de tapping continuo:
Tengo que juzgarles.
No puedo evitarlo.
Luego busco la justificación.
Porque tengo razón.
Es tan fácil juzgarles.
Quizás me siento superior si lo hago.
Porque yo no soy así.
Soy mejor.
Y tengo derecho a tener mi opinión.
¿Por qué necesito juzgarles?
A lo mejor porque me siento inferior.
Y busco personas aun más inferiores
Para sentirme mejor.
Elijo soltar todo
Lo que me impida valorarme a mí mismo.
Porque si me valoro
Y me siento bien siendo yo,
Cuando realmente me quiero,
Entonces no necesito juzgar a los demás.
Puedo simplemente quererles.
Querer siempre es mejor que juzgar.
Es mejor para mi salud también.
Juzgar es fácil.
Tenemos mucha experiencia en ello.
No podemos imaginar cómo es
Vivir sin juzgar.
¿Cómo sería yo sin juicios?
Sería el yo auténtico.
Alguien que se quiere y se valora.
Alguien capaz de querer y valorar a los demás.
Juzgar no hace bien a nadie.
Ni a mí.
Así que elijo soltar la necesidad de juzgar.
Me permito perdonar a estas personas
Por lo que han hecho o están haciendo,
Y lo que yo considero mal o incorrecto.
Están haciendo lo mejor que saben
En su situación
Y según su programación.
Juzgándoles no les estoy ayudando.
No me ayudo a mí tampoco.
Amándoles les ayudo.
Elijo amarme.
Porque cuanto más me amo
Y me perdono,
Más soy capaz de amar y perdonar
A los demás.
Puedo aceptar y querer a los demás
Con sus problemas y desafíos.
Si tengo que juzgar a alguien porque
Le ha causado daño a alguien
Probablemente esta persona también está sufriendo.
Si no, no querría hacer sufrir a los demás.
No me gustaría estar en su lugar.
Mejor le mando energía de amor y sanación.
Pero es difícil mandarle esta energía
Si no la puedo sentir en mí.
Por eso elijo liberarme de todos los obstáculos,
Soltar todos los bloqueos
Que me impidan sentir y enviar
Energía de amor y sanación.
Elijo dejar de juzgar
A mí y a los demás.
Yo también lo hago lo mejor que puedo
Según los programas que tengo.
Ahora elijo borrar mis programas antiguos
De juzgar y criticar a los demás.
Elijo borrar estos programas
Que me dice que juzgar es necesario y correcto.
Estoy borrando estos programas de todas mis células.
Incluso de mi pasado.
Porque prefiero sentirme bien conmigo mismo.
Decido enviar energía de amor a los demás,
Y limpiarme de todo lo que me impida hacerlo.
Elijo sentir amor
Y suelto todo lo que bloquea
El flujo de amor en mi sistema
Hacía mí mism@ y hacía el mundo entero.
 
Toma una respiración profunda, dedica unos minutos a dejar que lleguen imágenes concretas a tu mente. Seguramente necesitarás repetir algunas veces más el ejercicio. Si quieres aprender más sobre Tapping Continuo y otras técnicas avanzadas y practicar en directo con nosotras entra en Membresía.