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BOLETIN DE LIBERACIÓN EMOCIONAL - JUNIO 2010

¡Bienvenid@s!

Nuestros temas de hoy:

1. Próximos cursos
2. Artículo: Dejar de juzgar para ser libre
3. Recomendación de libro

.1. Próximos cursos

¡Eva y Patricia inician un merecido descanso estival!

Continuaremos con nuestros cursos y talleres en septiembre, aunque seguimos en contacto con todos vosotros através del correo electrónico, el blog y el boletín mensual. Además, seguimos realizando sesiones privadas durante el verano, previa petición de cita.

2. "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda" (Un curso de milagros)

A lo largo de nuestra vida todos nos hemos encontrado a personas que desde que llegan hasta que se marchan dedican todo su tiempo a juzgar a los demás, a realizar suposiciones, a colgar etiquetas, a dictaminar cuál será el futuro de unos y otros, especialmente de aquellos que son distintos.

A estos “profetas”, a quienes nada del lugar les agrada, ni nadie, y que se recrean en señalarnos todos los errores de los demás, los podemos reconocer porque suelen acabar siempre sus frases con un ”yo lo sabía”, “se lo advertí”, “estaba claro que le iba a pasar”, “se lo dije y no me hizo caso”...

Esa necesidad de juzgar continuamente a los demás en realidad esconde miedos, impotencia, necesidad de desviarse del momento en el que se vive, del aquí y el ahora, y por tanto de buscar en el momento actual, con las circunstancias actuales, la solución a los retos a los que hay que enfrentarse.

Este tipo de personas, aunque nos tratemos de blindar emocionalmente a su influjo nos dejan un sabor amargo y negativo y lo peor es que a veces inconscientemente nos volvemos partícipes de sus comentarios y sin buscarlo nos hemos cargado de su energía negativa para todo el día. Son en pocas palabras auténticos vampiros de nuestra energía positiva.

Pero lo cierto es que esta descripción en realidad es una exageración, una licencia que me permito para destacar una cualidad que ciertamente todos tenemos. Sí, creo que nadie está libre para tirar la primera piedra y asegurar que nunca en algún momento de su vida no ha juzgado a los demás. Mi intención de exagerar no tiene mayor intención que llamar la atención para que todos comencemos a ser conscientes antes de emitir un juicio, ni si quiera de darle un solo espacio en nuestro pensamiento, del daño que nos estamos haciendo a nosotros mismos.

Deepak Chopra en su libro Las siete leyes espirituales del éxito define el juzgar como “la constante evaluación de las cosas como correctas o incorrectas, buenas o malas. Cuando estás constantemente evaluando, clasificando, etiquetando, y analizando, creas mucha turbulencia en tu diálogo interno.” Mientras que “el no juzgar crea silencio en la mente.”

El propio Gary Craig, creador de EFT, en algunos de sus artículos reconocía que él tenía tendencia a juzgar a otras personas, especialmente a aquellas que tenían opiniones y comportamientos distintos del suyo. Todavía aún se sorprende haciéndolo, aunque es consciente de que lo que juzga no es a la otra persona sino a lo que tiene escrito en sus paredes incluso va más allá, el que juzga no es él sino los escritos de sus propias paredes (metafora usada por Gary en su serie de articulos sobre el "Palacio de Posibilidades"). Es decir que debemos ser conscientes de que al juzgar no etiquetamos a una persona como buena o mala sino a sus ideas, creencias o sistema de valores y que quien juzga no somos nosotros sino nuestras ideas, creencias o sistema de valores

Juzgar es de alguna manera asumir una actitud de superioridad sobre los demás, es colocar continuamente la balanza de un lado u otro, señalar las faltas en los demás con la intención de sentirnos superiores, de humillar, de hacer daño, de ridiculizar con la hipocresía del que ignora las faltas en uno mismo solo redunda en nuestra contra. Juzgar a los demás ocupa espacio mental y nos impide ver más allá.

Nadie posee el don de la verdad absoluta. Nuestras opiniones, conceptos, formas de ver la vida no deben ser impuestos a los demás mediante nuestros juicios pero sobre todo no debemos hacer suposiciones a cerca de los motivos de los demás.

Nos sentimos bien al compararnos con un grupo al que consideramos inferior o menos competente, sobreestimamos lo que poseemos siempre en comparación con los demás.

Prestamos más atención a aquello que corrobora nuestro punto de vista, recordamos la información que lo apoya y nos sentimos mejor. Y si vemos lo contrario pensaremos que son excepciones.

Eckhart Tolle en su libro Nuevo Mundo asegura que a nuestro ego le resulta satisfactorio y seguro clasificar a los demás, formarnos una opinión sin tener en cuenta que esa opinión no tiene que ver con la realidad sino con nuestras limitaciones, nuestros conocimientos y también ignorancias. Antes de juzgar mírate a ti mismo.

Para conocer a otra persona hay que evitar los juicios, lo que significa reconocer y aceptar su conducta sin construir una identidad ilusoria en nuestra cabeza. Si después decidimos que no nos gusta, será una decisión que no se ha realizado teniendo en cuenta estereotipos, prejuicios o juicios de valor. Y si esa persona no nos gusta, seguimos sin tener que tener la necesidad de juzgarla, la aceptamos como es, aceptamos que no nos gusta sin más, y así no le dedicamos ni un minuto de nuestra energía.

La frase que da título al artículo de este mes "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda" aparece en el libro Un curso de milagros y en realidad es parte de un ejercicio que se propone para poco a poco dejar marchar la necesidad que todos tenemos de juzgar a los demás. Como dice Deepak Chopra, primero será una hora, después dos, luego conseguiremos estar un día sin juzgar a nadie… y así sucesivamente, para ser cada día más libres.

Me gusta mucho una historia que cuenta Jaime Jaramillo (conocido como “Papá Jaime”), el fundador de la ONG Niños de los Andes, quien para ilustrar cómo nuestra necesidad de juzgar nos puede inducir a múltiples errores nos cuenta que una lluviosa noche volvía a su casa en Bogotá y en un semáforo le abordó un chaval de unos 13 años que le pidió que le comprase unos dulces para poder llevar dinero a su casa ya que tenía diez hermanos y ningún tipo de ingreso. “Papá Jaime” lo primero que pensó es que era una burda mentira para atracarle, pero algo en la mirada implorante de aquel chico le dijo que no. Le invitó a subir a la parte trasera de su camioneta y cuando le vio tiritar le ofreció ropa. Reconoció por tanto que había errado en su primer juicio, aquel chico realmente estaba pasando hambre y frío.

Le llevó a cenar, el chico repitió en dos ocasiones menú, “Papá Jaime” se ofreció a llevarle a su casa, en un zona pobre y peligrosa de la ciudad, cuando llegaron el chico reconoció que no vivía allí, “Papá Jaime” rápidamente pensó, ahora me llevará a un lugar donde sus compinches me robarán. Segundo error de juicio: el chico le dijo que vivía en lo alto de la colina.

Cuando llegaron a su chabola, dentro estaba su madre tumbada viendo la televisión y sus diez hermanos. “Papá Jaime” sintió cómo le invadía la ira hacia esa madre que permitía que su hijo estuviese trabajando toda la noche, que sufriese agresiones, robos y hasta violación, mientras ella estaba tumbada, caliente y a cubierto. Tercer error de juicio: la mujer no se podía levantar para recibirle porque por defender a una de sus hijas había sido golpeada brutalmente por su anterior pareja hasta dejarla tetrapléjica. Puedes leer el relato completo aquí.

Ejercicio de tapping para soltar la necesidad de juzgar a los demás

En el ejercicio ponemos „estas personas”, pero puedes decir „esta persona” si piensas en alguien específico, o „esta gente” y pensar en un grupo de gente si sueles juzgar a algún grupo en general. Después de la Preparación cada frase va con un punto de meridiano diferente, y podéis usar la ronda corta o la completa (sin las 9 gamas) – lo que os parezca mejor.

Preparación (Punto de karate o Punto sensible):

„Aunque juzgo a estas personas, me acepto completa y profundamente.”

„Aunque tiendo a juzgarles con frecuencia, me quiero, me acepto y me perdono.”

„Aunque dedique tiempo y energía a pensar en lo que ellos hacen mal, y me permito buscar sus errores, me acepto completa y profundamente, y también les acepto a ellos y a todas las personas que me enseñaron esta actitud crítica”

Secuencia (tapping continuo - eso significa que vamos de punto en punto haciendo rondas continuas, usando la ronda corta, pero si os apetece podéis usar todos los puntos de la receta completa, menos los 9 Rangos) :

Tengo que juzgarles.

No puedo evitarlo.

Luego busco la justificación.

Porque tengo razón.

Es tan fácil juzgarles.

Quizás me siento superior si lo hago.

Porque yo no soy así.

Soy mejor.

Y tengo derecho a tener mi opinión.

¿Por qué necesito juzgarles?

A lo mejor porque me siento inferior.

Y busco personas aun más inferiores

para sentirme mejor.

Elijo soltar todo

lo que me impida valorarme a mí mismo.

Porque si me valoro

y me siento bien siendo yo,

cuando realmente me quiero,

entonces no necesito juzgar a los demás.

Puedo simplemente quererles.

Querer siempre es mejor que juzgar.

Es mejor para mi salud también.

Juzgar es fácil.

Tenemos mucha experiencia en ello.

No podemos imaginar como es

vivir sin juzgar.

¿Cómo sería yo sin juicios?

Sería el yo auténtico.

Alguien que se quiere y se valora.

Alguien capaz de querer y valorar a los demás.

Juzgar no hace bien a nadie.

Ni a mí.

Así que elijo soltar la necesidad de juzgar.

Me permito perdonar a estas personas

por lo que han hecho o están haciendo,

y lo que yo considero mal o incorrecto.

Están haciendo lo mejor que saben

en su situación

y según su programación.

Juzgándoles no les estoy ayudando.

No me ayudo a mí tampoco.

Amándoles les ayudo.

Elijo amarme.

Porque cuanto más me amo

y me perdono,

más soy capaz de amar y perdonar

a los demás.

Puedo aceptar y querer a los demás

con sus problemas y desafíos.

Si tengo que juzgar a alguien porque

le ha causado daño a alguien

probablemente esta persona también está sufriendo.

Si no, no querría hacer sufrir a los demás.

No me gustaría estar en su lugar.

Mejor le mando energía de amor y sanación.

Pero es difícil mandarle esta energía

si no la puedo sentir en mí.

Por eso elijo liberarme de todos los obstáculos,

soltar todos los bloqueos

que me impidan sentir y enviar

energía de amor y sanación.

Elijo dejar de juzgar

a mí y a los demás.

Yo también lo hago lo mejor que puedo

según los programas que tengo.

Ahora elijo borrar mis programas antiguos

de juzgar y criticar a los demás.

Elijo borrar estos programas

que me dice que juzgar es necesario y correcto.

Estoy borrando estos programas de todas mis células.

Incluso de mi pasado.

Porque prefiero sentirme bien conmigo mismo.

Decido enviar energía de amor a los demás,

y limpiarme de todo lo que me impida hacerlo.

Elijo sentir amor

y suelto todo lo que bloquea

el flujo de amor en mi sistema

hacía mí mism@ y hacía el mundo entero.

 

Pincha en la flecha para escuchar el ejercicio:

Podéis descargar la grabación de las rondas en mp3 haciendo click con el botón derecho del ratón AQUÍ.

3. RECOMENDACIÓN DE LIBRO

En el artículo hemos recomendado 3 libros excelentes, pinchando en su imagen podéis leer más sobre ellos y/o comprarlos directamente online.

 

¡Feliz Tapping!

Patricia y Eva

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