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BOLETIN DE LIBERACIÓN EMOCIONAL - FEBRERO 2013

 

¡Bienvenid@s!

Nuestros temas de hoy:

1. Próximos cursos y talleres
2. Artículo:El Síndrome del Complaciente: el valor liberador del No
3. Recomendación de libro: La enfermedad de complacer a los demás

1. Próximos cursos

Club de Tapping on line a partir de 12 de marzo 2013

EFT para el estrés en Móstoles (Madrid) el 10 marzo de 2013.

Taller de Habilidades Olvidadas on-line 2 de marzo. Detalles aquí..

Tras el éxito del nuestro Taller Pareja Ideal, estamos preparando un Taller de abundancia. Si estás interesad@, contacta con nosotras para asistir a la primera clase (después de la Semana Santa).

Terapia Regresiva: Patricia ha comenzado a ofrecer sesiones de Terapia Regresiva del doctor Brian Weis. Contacta con Patricia si quieres más información.

2. Artículo del mes: El Síndrome del Complaciente: el valor liberador del No

El querer cooperar con los demás, estar dispuesto siempre a echar una mano, dar sin esperar a recibir… no es algo negativo, más bien al contrario algo encomiable en una sociedad que nos inculca el individualismo, pero cuando una predisposición natural a complacer se convierte en una obligación tienes que plantearte si tú también estás afectado por el Síndrome del Complaciente.
Tal vez incluso ya hayas comenzado a lamentarte de que los demás parecen abusar de tu buena fe y eso te haya llevado a darte cuenta de tal vez has comenzado a atraer este tipo de situaciones a tu vida.

Tranquilo, no hay problema, esto tiene solución, necesitas modificar tu punto de vista sobre el amor y en LiberaciónEmocional vamos a ayudarte.

El Síndrome del Complaciente surge de la creencia errónea de que la gente responderá a tu forma agradable de ser con amor y afecto.
Según la psicóloga y experta en EFT Gabriella Kortsch: “La complacencia es antitética a ser proactivo. En otras palabras, cuando eres complaciente, no sales a buscar soluciones o nuevas maneras de hacer las cosas porque estás anclado en esa creencia de que no hay soluciones u otras maneras de hacer las cosas que de la manera en que siempre las has hecho”.
Y esto incluye el pensar que tú siempre tienes que decir que 'Sí', que tú siempre tienes que hacer las cosas o que debes aceptar lo que los demás dicen por no defraudarles.
No hay nada malo, como he dicho al principio del artículo en ser complaciente por naturaleza, pero qué ocurre cuando esa cualidad tuya te agota, te estresa o te abruma.

¿Sufro yo del síndrome?

La terapeuta June Blunk, que se autodefine como “excomplaciente en proceso de rehabilitación”, asegura que tienes el síndrome del complaciente si:

  • Tu filosofía y razón de ser a diario se anticipa a las necesidades y deseos de los demás, sin pensar en ti.
  • Valoras los pensamientos y sentimientos de los demás y desechas los tuyos hasta el punto de ser autodestructivo.

¿Y cuáles son los síntomas más comunes?

  1. Permito que los demás influyan en mis actos por miedo al rechazo
  2. Siempre estoy tratando de suavizar las situaciones, mediar en discusiones… si evito una disputa, evito sentir.
  3. Necesidad perentoria de caer bien siempre y a todo el mundo. Me siento culpable cuando no es así y me enfoco en mis imperfecciones.

En su libro “La enfermedad de complacer a los demás”, la doctora Harriet B. Braiker asegura que este síndrome ancla sus raíces, como casi todos, en la infancia y estaría relacionado con la baja autoestima.
Con muchas dosis de razón, la doctora Braiker afirma que “desafortunadamente, aunque trates de ser agradable con los demás, no eres agradable contigo mismo porque estas siendo sitiado por tus pensamientos intoxicados”.

Es de vital importancia que te respetes a ti mismo, a tus ideas, a tus necesidades, a tus deseos… como respetas a los de los demás.
¿Sabes el desgaste energético que supone para tu sistema el sentirse responsable de la felicidad de todos los que te rodean?

Esto nada tiene que ver con ser cariñoso con las personas a las que aprecias, ser generoso o estar encantado en poder hacer algo por el prójimo.

Si tú problema se ciñe exclusivamente al ámbito laboral, los orígenes de tu incapacidad de decir que 'No' pueden tener sus anclas en la infancia.
A partir de los 18 meses y hasta los tres años, los niños entran en la fase del negativismo. Durante este tiempo responden con el 'No' a muchas peticiones, parece que disfrutan rechazando las sugerencias de sus mayores. Los bebés, negándose por sistema a todo lo que sus padres les piden reivindican su individualidad. Si tuviste unos padres muy severos que en aquella etapa te reprendieron siempre que te negabas, puedes haber desarrollado un respecto excesivo a la autoridad, sin cuestionar si lo que te dicen tiene o no proporcionalidad.

Decir que 'No', también significa decir que 'Sí'

El terapeuta Bennie Naude da en el clavo en su artículo Why you have to say ‘NO’ to say ‘YES’:

  • Si tienes sobrepeso, diciendo 'No' a una ración doble, estás diciendo ‘Sí’ a adelgazar.
  • Si tus amistades o tu relación de pareja ya no te hace feliz, diciendo ‘No’, estás diciendo ‘Sí’ a nuevas y estimulantes posibilidades.
  • Al decir que ‘No’ a una fiesta a la que no quieres ir, estás diciendo ‘Sí’ a ti mismo, a tus preferencias, a tus deseos.
  • Decir que ‘No’ a tu hijo cuando te pide que le hagas los deberes, es decir ‘Sí’ a que conozca el valor del esfuerzo y a que gane responsabilidad.
  • Decir que ‘No’ a un familiar que te pide hipotecar tu casa para avalar su negocio, es decir ‘Sí’ a tu intuición y, a defender lo que es tuyo.
  • Decir que 'No’ a un jefe o a un compañero que siempre está traspasando tus límites, es decir que 'Sí’ a un mayor respeto por ti mismo.

¿Cómo comenzar?

Si te reconoces en algunos de estos episodios puedes comenzar por un pequeño reto. Durante la próxima semana puedes hacerte más consciente de las veces que dices 'Sí’ cuando a una parte de ti te gustaría decir que ‘No’.

Sigue por cambiar el uso de los verbos modales: ‘Debería’, ‘tengo que’, por ‘me gustaría’, ‘quiero’.

Reconoce tu debilidad o tu problema, como quieras llamarle, no lo camufles diciendo que así ayudas a los demás. Si decir siempre que ‘Sí’ te está generando estrés no es una virtud. Sé consciente de que para superarlo tienes que superar tus propias barreras.

En tercer lugar comienza a hacer tapping de forma genérica sobre el asunto principal:
“Aunque me cuesta decir que No, me acepto completa y profundamente”
A medida de que las ideas, situaciones o emociones vengan a tu mente, modifica la frase del tapping para hacerla más precisa y eficaz.

Un consejo más, cuando estés sintonizado con tus verdaderos deseos, decir que ‘No’ te será más sencillo, cuando lo hagas, sé amable, claro y directo. Si deseas ofrecer alguna explicación, está bien, pero que sea corta y simple. Es una explicación y no una justificación. Practícalo y observarás como cada vez va siendo más fácil.

¿Qué te puedes equivocar?, claro que sí. Como en todo aprendizaje y como todo el mundo, incluso aquellos a quienes tú ves perfectos se equivocan. No pasa nada, seguro que la siguiente vez lo haces mejor. Pero seguro que eres mucho más prudente de lo que ahora mismo te imaginas al decir que ' No'.

En resumen:

  1. Durante una semana sé consciente de las veces que dices 'Si' cuando quieres decir 'No'. Anótalas
  2. Cambia el uso de los verbos: ‘Debería’, ‘tengo que’, por ‘me gustaría’, ‘quiero’
  3. Reconoce que es un problema y no una virtud
  4. Haz tapping genérico hasta que surjan aspectos al menos 10 minutos al día

Algunos tips

** Cuando vayas a decir ‘Sí’ pero quieres decir ‘No’, tómate un tiempo antes de responder. Por un lado eso te ayudar a sintonizarte y por otro a tu interlocutor le estarás indicando que tienes dudas y que no respondes que ‘Sí’ inmediatamente, como hasta entonces. En algunos casos ese gesto puede incluso desactivar su petición.
** Cuando digas ‘No’, ayúdate del lenguaje no verbal: mantén tu voz firme, mira a los ojos de la persona, cuando digas que ‘No’ con tu voz, niégalo también con la cabeza (reafirmas tu decisión).
** Si aprecias a la persona a quien le dices ‘No’, puedes añadir una frase comprensiva. “Ya sé que te va a llevar más tiempo hacer tu solo el informe pero realmente no puedo faltar a mi cita con el médico”. Incluso hacer alguna sugerencia sobre otras posibles soluciones “¿tal vez puedas pedir ayuda a …?”.
** Huye de la frase: “Solo te llevará unos minutos” o bien “Total, tampoco me importa hacerlo”.
** Comienza a “practicar” con personas que no son de tu entorno, con las que tienes poca relación: el frutero que quiere que te lleves algo que no necesitas; un teleoperador que te llame por teléfono a deshora; una empleada que en un gran almacén te ofrece probar un perfume…

Ejercicio:

Como dice Patricia también en el artículo de arriba, si crees que en tu caso es algo que necesita liberación, pero no sabes por dónde empezar, puedes hacer unas rondas en general - lo que vamos a hacer ahora. Ten en cuenta que estos ejercicios genéricos solo sirven de ejemplo o para sacar más información de tu subconsciente. Busca las situaciones o las personas a las cuáles no puedes decir No y busca el miedo que está detrás. Trata este miedo, o estos miedos. Lo ideal sería tratar todos los aspectos y resolver este tema en una sesión, pero si hay muchos aspectos y/o tienes poco tiempo, puedes distribuir el trabajo entre varios días, siempre terminando un aspecto (llevarlo a 0 o 1) cada vez. Ahora te propongo hacer estas rondas conmigo y descubrir si alguna frase resuena contigo y necesita más tratamiento.

Preparación en el punto de Kárate:

“Aunque me cuesta decir que No, me acepto completa y profundamente”

Me cuesta decir que No.
No quiero rechazar a nadie.
No puedo decir que No
Aunque me gustaría.
¿Y si se enfadan conmigo?
A lo mejor estoy huyendo de los conflictos.
A lo mejor creo que debo ayudar.
Pero a veces me agota estar de servicio.

¿Por qué no puedo decir que No?
¿A que tengo miedo?
Tal vez me criaron así:
Es noble servir a los demás.
Mis necesidades no importan tanto.
A lo mejor quiero evitar que piensen mal de mí
Porque necesito reconocimiento.
Necesito que me quieran.

A lo mejor no creo que me puedan querer
Por lo que soy.
Necesito dar y dar más.
Necesito estar siempre al servicio de los demás
Para que me acepten.
Pero... así no les doy la oportunidad
para que me acepten y me quieran por lo que soy.
Además podrían sentirse en deuda conmigo.

Uff, qué difícil.
Pero lo estoy tratando ahora.
Estoy abiert@ a conocerme mejor.
Saber qué es lo que realmente quiero
Y respetar mis necesidades.
Aun así puedo ayudar a los demás
si es mi elección.
Elijo aprender a decir Sí a mi mism@.

 

Pincha en la flecha para escuchar la grabación del ejercicio:

Podéis descargar la grabación en mp3 haciendo click con el botón derecho del ratón AQUÍ.

¡No te olvides compartir con nosotras tus experiencias!

¡Feliz tapping!

Patricia y Eva

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3. Recomendación de libro - Harriet B. Braiker "La enfermedad de complacer a los demás"

Como millones de personas, tal vez usted padezca este problema tan común y tan dañino. Para muchos, todo puede empezar con la intención genuina y generosa de hacer felices a los demás. Sin embargo, esta aparentemente inofensiva disposición a ser siempre amable, es decir, dar prioridad a los intereses de otros y complacerlos de una forma compulsiva poniendo en peligro nuestra propia salud y felicidad. Todo ello se convierte en un grave síndrome psicológico con consecuencias físicas y emocionales de gran alcance.

Este libro ofrece un revelador cuestionario con el que podrá descubrir si es usted una persona complaciente y de qué tipo. La doctora Braiker le propone un plan de acción en poco más de veinte días para comprender y curar la enfermedad de complacer a los demás

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